
Al olfato no se le presta tanta atención como a los otros sentidos.
Sin embargo, al contrario de lo que algunas personas puedan pensar, el olor de la orina y del sudor tienen un efecto positivo en la atracción entre los sexos, pero solo si estos olores son apenas detectables por los humanos. La orina y el sudor contienen hormonas que pueden o no provocar la atracción sexual entre dos personas. Debido a esto estos tipos de olor se añaden a menudo a los perfumes. El Complejo de Histocompatibilidad Fundamental (CHF) influye claramente en el tipo de olor que una mujer encuentra atractivo en un hombre. Principalmente los hombres que tienen un CHF diferente al CHF femenino son los que atraen a las mujeres.
Claus Wedekind ha investigado esto. Piensa que probablemente tenga algo que ver con la reproducción, porque los niños necesitan tener un sistema inmunitario muy diverso.
Cada persona tiene un olor diferente, del mismo modo que cada persona tiene una huella dactilar diferente. De acuerdo con una teoría reciente el olor de una persona puede estar directamente conectado con los genes únicos de esa persona. Los genes del sistema inmunitario determinan la composición de las bacterias de la piel de una persona. Las bacterias transforman el sebo de las glándulas sebáceas en ácidos grasos. A través de este proceso cada persona recibe una composición única de ácidos grasos, lo que determina sus características olorosas.
Los olores pueden hacer más que simplemente hacer recordar a la gente imágenes o sonidos. Esto es porque nuestro órgano nasal está en contacto directo con el sistema donde están centrados nuestra memoria y emociones. Es por eso que los olores están a menudo relacionados con los estados de ánimo.
Por ejemplo, cuando has estado oliendo un hedor durante todo el día, estarás de muy mal humor, pero cuando llegas a un bosque a menudo te sientes pacífico y tranquilo. Debido a estos efectos los envoltorios de las barritas de incienso a menudo tienen una inscripción que te dice cómo ese olor en concreto afectará a tu estado de ánimo.
Si queremos ser capaces de oler una sustancia ésta tiene que ser gaseosa, grasa o soluble en agua. Nuestra sensibilidad para los olores difiere para cada sustancia.
Nuestra sensibilidad para oler una sustancia se expresa con el valor umbral. Éste es la mínima concentración de una sustancia que puede ser detectada por la mitad de las personas presentes.
Las molestias por olor pueden causar efectos tanto físicos como mentales (efectos sobre la salud y experiencias negativas). No hemos sido capaces de determinar una relación directa entre el olor de las sustancias y su toxicidad, expresada como efectos patógenos.
Sin embargo, se han observado reacciones fisiológicas no toxicológicas causadas por olores actuando sobre el sistema nervioso central o periférico.
Sabemos es que las molestias por olor pueden tener efectos económicos. Los efectos pueden ser causados, por ejemplo, por una disminución de la productividad de los empleados (tal como disminución de la capacidad de concentración), una pérdida de clientes en centros comerciales y un decrecimiento del valor de propiedades inmuebles en áreas que sufren molestias de olor.
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